Algunas implicaciones éticas sobre la Web 2.0 (I)
Muchas son las implicaciones éticas y morales que sobrevuelan al término Web 2.0. Más allá de todas sus implicaciones tecnológicas, educativas, económicas, sociales, etc. las cuestiones éticas son una de las claves que algunos ya han apuntado pero en las que pocos han puesto el dedo en la llaga. Vamos a ver pues a ver qué implicaciones éticas podemos extraer de todo el globo Web 2.0. Para ello nos centraremos en algunos aspectos esenciales: información, contenidos, servicios y/o herramientas y finalmente usuarios.
Empecemos por la ruptura de la burbuja tecnológica en 2000/2001, fecha en la que se consensúa años más tarde como el momento en el que se engendró una nueva forma de entender la web. Esta nueva forma de entender la Web se constituyó sobre todo después del año 2004 cuando Tim O’Reilly y Steve Downes apadrinaran el concepto Web 2.0 como esta nueva forma de entender la web. El mensaje era claro, después del desastre de las punto.com era el momento de redefinir conceptos, de hacer autocritica y de reconocer que algo no estaba funcionando.
Hasta el año 2001, las punto.com se caracterizaban entre otras cosas por ver a los usuarios como simples clientes consumidores, y no como usuarios activos, creadores, críticos. Las empresas que sobrevivieron al estallido de la burbuja tecnológica fueron analizadas por O’Reilly y Downes en la ya famosa sesión brainstorming donde nació el término Web 2.0. Tal y como comenta De Vicente (2005) el desastre del 2000-2001 dejó claro que la estrategia de considerar a los usuarios exclusivamente consumidores pasivos, cuyo grado de intervención en el medio se limita a marcar casillas y rellenar formularios, casi nunca funciona. Sobre todo cuando dotarles de una cierta capacidad de intervención les convierte en consumidores mucho más eficaces… Es ahí donde empiezan a fraguarse los cimientos de las implicaciones éticas de la Web 2.0, precisamente en sus inicios. El éxito de estas empresas, también económico, dependía y sigue dependiendo de los usuarios, y por ende, de lo que esas empresas permitan hacer a los usuarios con sus servicios web. Este nuevo elemento, el usuario y su rol, es el núcleo de interés en el que se centran las implicaciones éticas que conlleva toda la revolución de la web 2.0 y que influye en la construcción de nuevos espacios web centrados en los usuarios.
1. El poder de decisión del usuario
En primer lugar dichas empresas, que buscan aumentar su capital económico, su reputación, su posicionamiento en el mercado, etc. lo hacen redefiniendo su estrategia de éxito, cambiar su idea y su concepción de los consumidores: de clientes, a usuarios. A su vez, estos son los que deciden el éxito o el fracaso de estas empresas, son los jueces en su globalidad, son quienes deciden que lo que les ofrece una empresa vale más que la otra. Pero en cambio, los usuarios no deciden que les gustaría hacer, solo deciden si lo que pueden hacer les es suficiente. En ese sentido una implicación ética que cabe plantearse es, si deben ser los usuarios quienes deben tener poder de decisión sobre qué posibilidades ofrecen las empresas proveedoras de servicios web o por el contrario, deben ser expertos contratados por estas empresas quienes decidan y promuevan las posibilidades de estos servicios.
2. Las necesidades del usuario
En segundo lugar se dan nuevas estrategias de captación de usuarios potenciales. Un buen ejemplo es el siguiente: si existe un nuevo servicio que permite a los usuarios hacer algo más de lo que otro ya les permite, los usuarios pueden decidir cambiar y usar este nuevo. Es la guerra del valor añadido, del mushup, ofrecer algo más o algo diferente de lo que ofrecen mis competidores, redefiniendo, reinventando… A menudo el valor añadido de un servicio web pasa por atar al usuario, obligándole a usar un determinado servicio asociado al primero, a registrarse en una determinada página, a recibir spam incontroladamente, a pagar por usar dicho servicio u opciones pro, etc. Pero hay más, algunos de estos servicios crean necesidades a los usuarios para que estos usen sus servicios. Los usuarios, pasan de ser simples consumidores a ser usuarios dependientes. En ese sentido cabe destacar que si bien los servicios cada vez más están centrados en los usuarios, esto no significa que estén centrados o diseñados en satisfacer sus necesidades, sino en generar nuevas necesidades que hagan aumentar el poder económico de las empresas, que hagan más dependientes a los usuarios, etc.
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